Prevención La forma más importante de reducir el riesgo de desarrollar un cáncer de la piel no melanoma es evitar exponerse sin protección a los rayos solares y a otras fuentes de luz ultravioleta. La manera más sencilla de evitar la exposición excesiva a la luz ultravioleta es mantenerse alejado del sol y a la sombra siempre que sea posible.  Esto resulta particularmente importante al mediodía, cuando la luz ultravioleta es más intensa. ¿Qué es? El cáncer de piel no melanoma es el tipo más común de cáncer de piel. Se le llama no melanoma, porque este grupo de tumores cancerosos comprende todos los tipos de cáncer de la piel, excepto uno: el melanoma maligno, que es el cáncer que se desarrolla a partir de los melanocitos. Causas La exposición excesiva a la radiación ultravioleta (UV), cuya principal fuente es la luz solar. El grado de exposición a esta radiación depende de la intensidad de la luz, del tiempo de exposición, y de si la piel ha estado protegida.  Las lámparas y cabinas bronceadoras son otras fuentes de radiación ultravioleta que pueden causar un mayor riesgo de desarrollar un cáncer de la piel no melanoma.  La exposición a ciertos productos químicos como el arsénico, la brea industrial, la hulla, la parafina y ciertos tipos de aceites.  La exposición a la radiación como la producida por la radioterapia.  Las lesiones o inflamaciones graves o prolongadas de la piel, como pueden ser las quemaduras graves, la piel que recubre el área donde se produjo una infección ósea grave, y la piel dañada por ciertas enfermedades inflamatorias.  El tratamiento de la psoriasis con psoralenos y luz ultravioleta administrados a algunos pacientes con psoriasis.   Síntomas Como parte de un examen de rutina relacionado con el cáncer, el médico examinará minuciosamente la piel del paciente. Pero es igualmente importante que el paciente se revise a sí mismo la piel, preferiblemente una vez al mes. Para ello, deberá conocer el aspecto de los lunares, las imperfecciones, las pecas y otras marcas que tenga en la piel para poder detectar cualquier cambio. Se recomienda hacerse el autoexamen frente a un espejo de cuerpo entero. Para las áreas difíciles de ver puede usarse un espejo de mano. Deben examinarse todas las áreas, incluyendo las palmas de las manos y las plantas de los pies, la región lumbar y la parte posterior de las piernas. El cáncer de la piel no melanoma puede tener el aspecto de diversas marcas en la piel. Las señales de aviso principales son la aparición de una nueva masa, una mancha o protuberancia que esté creciendo (en el transcurso de unos meses, o de 1 a 2 años), o bien una úlcera que no sane en un plazo de 3 meses. Los carcinomas de células basales aparecen en forma de áreas de color rojo, planas y escamosas, o de pequeñas áreas cerosas, brillantes y translúcidas al relieve, que pueden sangrar con una lesión menor. Puede haber uno o más vasos sanguíneos irregulares visibles, o mostrar áreas de color azul, café o negro.  Los carcinomas de células escamosas pueden aparecer en forma de protuberancias crecientes, a menudo de superficie áspera, o planos como manchas rojizas de la piel que crecen lentamente. Estos dos tipos de cáncer de la piel no melanoma pueden desarrollarse en forma de área plana que sólo muestra leves cambios con respecto a la piel normal.  El sarcoma de Kaposi suele empezar como una pequeña área similar a un morado que se convierte en un tumor.  La micosis fungoide empieza como una erupción, a menudo en los glúteos, las caderas o la parte inferior del abdomen. Puede parecer una alergia de la piel u otro tipo de irritación de la misma.  Los tumores de los anexos se presentan como protuberancias dentro de la piel.  Los sarcomas de la piel se manifiestan como grandes masas debajo de la superficie de la misma. Los tumores de células de Merkel suelen aparecer en forma de nódulos de color rojo púrpura, o de úlceras (llagas) localizadas en la cara, o, con menos frecuencia, en los brazos o las piernas. Tipos Existen muchos tipos de cáncer de piel no melanoma, pero hay dos que son los más comunes: el carcinoma basocelular y el carcinoma de células escamosas. El carcinoma basocelular  (cáncer de células basales): Es un tumor de crecimiento lento. Es muy raro que un cáncer de células basales se extienda a partes distantes del cuerpo. No obstante, si un cáncer de células basales se deja sin tratar, puede extenderse a las áreas cercanas y afectar los huesos, así como otros tejidos de la piel. Después del tratamiento, el carcinoma basocelular puede reaparecer en el mismo lugar de la piel.  El carcinoma espinocelular  (carcinoma de células escamosas): Se desarrolla en las capas superiores de la epidermis, y representa alrededor del 20% de todos los casos de cáncer de la piel. Con frecuencia aparece en áreas del cuerpo expuestas al sol, tales como la cara, las orejas, el cuello, los labios y el dorso de las manos. También se puede desarrollar en cicatrices o úlceras de la piel en otras partes del cuerpo.  Otros tipos de cáncer de piel no melanoma, menos comunes que los anteriores son:  El sarcoma de Kaposi Se origina en la dermis, pero también puede formarse en los órganos internos. Suele desarrollarse en personas afectadas por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), o que sufren el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).   Linfoma La dermis contiene un número considerable de linfocitos (un tipo de células del sistema inmunológico). Cuando éstos se vuelven malignos, forman el linfoma. Aunque la mayoría de estos tipos de cáncer parecen originarse en los gánglios linfáticos o en los órganos internos, existen ciertos tipos de linfoma que se originan en la piel. El término médico “linfoma cutáneo primario” significa “linfoma que se ha originado en la piel”. El tipo de linfoma cutáneo primario más común es el linfoma cutáneo de células T, también llamado micosis fungoide.   Los sarcomas Se desarrollan a partir de las células del tejido conectivo, por lo general en tejidos que se encuentran a gran profundidad debajo de la piel. Con mucha menos frecuencia, éstos pueden producirse en la dermis y el tejido subcutáneo de la piel. Existen varios tipos de sarcoma que pueden desarrollarse en la piel, incluyendo el dermatofibrosarcoma protuberans y el angiosarcoma.  El carcinoma de células de Merkel Se desarrolla a partir de las células endocrinas de la piel. A menudo reaparecen después del tratamiento y se extienden a los ganglios linfáticos cercanos. También pueden propagarse a los órganos internos.  También existen los tumores benignos de la piel, la mayoría de los cuales no son cancerosos, y sólo en contadas ocasiones llegan a convertirse en cáncer. Entre estos tumores se encuentran la mayoría de los tipos de lunares, las queratosis seborreicas (manchas con relieve, de color marrón, café o negro con una textura “cerosa” o una superficie áspera), los hemangiomas (tumores benignos de los vasos sanguíneos), los lipomas (tumores blandos de las células adiposas benignas) y las verrugas (tumores de superficie áspera causados por un virus).  Enfermedades Precancerosas La queratosis actínica. Es una condición precancerosa de la piel causada por la exposición a los rayos solares. Son pequeñas manchas ásperas que pueden ser de color rojo , rosado o del color de la piel. Suelen desarrollarse en la cara, las orejas, el dorso de las manos y los brazos de personas de edad mediana o mayores que tienen la piel clara, aunque también pueden aparecer en otras áreas de la piel expuestas al sol. Generalmente, las personas que tengan una queratosis actínica desarrollarán muchas más. Suelen crecen lentamente y no causan más síntomas o signos que las manchas de la piel. Es posible, pero no común, que las queratosis actínicas se conviertan en cáncer de células escamosas. También con frecuencia desaparecen por sí solas, pero pueden volver a aparecer.  El carcinoma de células escamosas in situ o Enfermedad de Bowen : Es la forma más precoz del cáncer de piel de células escamosas. Las células de este cáncer se encuentran completamente dentro de la epidermis, y no se han extendido a la dermis. Se manifiesta en forma de manchas rojizas. Comparada con las queratosis actínicas, las manchas del carcinoma de células escamosas in situ suelen ser mayores, a menudo de más de ½ centímetro, de un rojo más intenso y son más escamosas y ásperas.  Diagnóstico Si existe algún motivo para sospechar que existe un cáncer de la piel, el médico empleará uno o más métodos para determinar si la enfermedad se encuentra realmente presente. El médico observará el tamaño, la forma, el color y la textura del área en cuestión, y si ésta sangra o se descama. Se examinará el resto del cuerpo para ver si tiene manchas o lunares que puedan estar relacionados con el cáncer de la piel. Es posible que sea necesario hacer otras preguntas u otros exámenes, dependiendo de su estado de salud, en particular.  Si el médico piensa que un área pudiera presentar un cáncer de la piel no melanoma, éste tomará una muestra de piel del área sospechosa para examinarla con un microscopio. Esto se llama una biopsia de piel. Para hacer esta prueba pueden utilizarse diferentes métodos. El método elegido depende del tipo de cáncer de la piel no melanoma, de la localización del mismo en el cuerpo y del tamaño del área afectada.  Tratamientos La extirpación es el tratamiento más común de este tipo de lesiones, que puede completarse con la llamada cirugía de Mohs dependiendo de la localización o si la mancha tiene un tamaño considerable. ·	La escisión simple consiste en la extirpación del tumor y parte del tejido que lo rodea.  ·	Cirugía de Mohs : Se elimina la capa de la piel afectada por el cáncer y más tarde extrae el tejido de alrededor comparando ambos mediante pruebas en el microscopio. * Criocirugía: Mediante nitrógeno líquido se congelan y destruyen las células cancerosas.  ·	Cirugía mediante láser : Se utiliza en carcinomas muy superficiales sobre los que se aplica el rayo láser para vaporizar las células cancerosas.  ·	Electrodesecación : el tumor se extrae raspando el tejido, y después se trata la zona donde se encontraba la mancha con una aguja eléctrica para destruir las células cancerosas que queden.  ·	Quimioterapia : El medicamento que más frecuentemente se utiliza es el fluoracilo, que usado deforma tópica llega a las células más cercanas de la superficie de la piel por lo que se utilizará sólo para las condiciones premalignas. Este medicamento enrojece la zona donde se aplica, y la hace más sensible al sol, por lo que habrá que protegerla durante unas semanas del sol.  ·	Radioterapia : Consiste en el empleo de como rayos X, para destruir las células cancerosas. El tratamiento dura unos minutos y no es doloroso sino que es algo parecido a una radiografía sólo que la radiación es mayor y está concentrada en la zona afectada. Se utiliza en aquellos pacientes que no pueden someterse a cirugía, como personas de edad muy avanzada pueden tener problemas para ser intervenidos quirúrgicamente. Este tratamiento puede curar aquellos tipos de cáncer que se encuentre en estadios bajos. También puede utilizarse como complemento a la cirugía.

Cáncer de Piel

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Protegerse con ropa , incluyendo una camisa y un sombrero de ala ancha. Unas gafas de sol que ofrezcan una buena cobertura, con un porcentaje de absorción de rayos ultravioleta de un 99% a un 100%, protegen de forma óptima los ojos y el área de piel alrededor de los mismos.  Las cremas de protección solar con un factor de protección de factor 15 o más deberán usarse en áreas de la piel expuestas al sol, particularmente cuando la luz solar es intensa. Al aplicarse la loción, antes de exponerse al sol, y usarse en todas las áreas de piel expuestas a la luz solar. Muchas lociones antisolares pierden eficacia cuando la persona suda o nada, y deben volverse a aplicar para que ofrezcan el máximo de protección. Se debe usar loción aunque el día esté brumoso o el cielo esté cubierto de nubes ligeras o poco compactas, ya que la luz ultravioleta puede atravesarlas.  No se deben usar cabinas bronceadoras ya que la exposición excesiva a la luz ultravioleta puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de la piel.  Tomar sol suele ser el pasatiempo favorito de las personas cuando van a la playa. La mayoría de la gente busca broncearse y, por eso, pasan gran cantidad del tiempo bajo los rayos solares, ignorando que esta costumbre puede generar efectos secundarios en la piel. Una de estas consecuencias es el cáncer de piel. Este tipo de enfermedad se divide en dos categorías: cáncer de piel no melanoma y melanoma. Dentro del primer grupo, los tipos de canceres más frecuentes son el carcinoma basocelular y carcinoma espinocelular. Ambos suelen producirse principalmente en las zonas expuestas al sol: cabeza, cara, cuello, manos y brazos y el signo de alarma más común es un cambio en la piel, como un tumor o crecimiento de la misma, o una lesión costrosa que no mejora. Sin embargo, no todos los tipos de cáncer de piel tienen el mismo aspecto, ya que otros se pueden manifestar como un tumor liso, brillante o eritematoso. Por esto, es importante consultar a un dermatólogo si una lesión dura más de dos semanas."La principal causa del cáncer de piel son los rayos ultravioletas provenientes del sol, al igual que las fuentes artificiales de rayos UV, como cámaras de bronceados, lámparas solares, etc. Aunque cualquier persona puede padecer de cáncer de piel, aquellas con piel blanca, rubias, pelirrojas y ojos claros tienen mayor riesgo", explica la médico internista y dermatóloga del Centro Láser de Estética Integral, Dra. Elisa Villasmil.La mayoría de los casos de cáncer de piel comienzan después de los 50 años de edad, pero los efectos dañinos del sol comienzan a edad temprana. Por este motivo, es importante que las personas se examinen con regularidad para detectar cualquier crecimiento o cambio en la piel. En caso de observarse alguno, es necesario realizar una biopsia de piel para así poder detectar la presencia de células cancerosas y poder poner en marcha el tratamiento que puede incluir algún tipo de cirugía, el cual se puede llevarse a cabo de forma rápida y sencilla cuando es detectado en forma precoz."Por otra parte, en materia de prevención, el cuidado de la excesiva exposición a los rayos solares debe iniciar desde la infancia y resulta de gran importancia educar al público en general con conocimientos básicos para detectar de forma precoz esta enfermedad, ya que puede ser curada hasta en un 100% si se detecta en sus primeras fases", afirma la Dra. Villasmil.
  Cáncer de piel es más común de lo que se cree
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Fuente: ecointeligente
  El cáncer de piel aumenta cada año en España un 10%, según los dermatólogos La exposición al sol y a las cabinas de bronceado favorece la aparición del tumor. La incidencia del melanoma está aumentando cada año en España un 10%, una cuestión que preocupa a los dermatólogos, que advierten que cada vez son más frecuentes los casos de cáncer de piel en adultos jóvenes debido a una exposición intensa al sol y a las cabinas de bronceado.
Éstos son algunos de los datos que dieron a conocer ayer los miembros de la Academia Española de Dermatología y Venereología -AEDV- en la presentación de la "Campaña del Euromelanoma 2014", que comenzó el 2 de Abril  y finalizará el próximo 7 de junio. La campaña, que lleva el lema "El cáncer de piel se puede ver", tiene como objetivo informar y concienciar sobre el cáncer de piel, las estrategias que existen para evitar que se desarrolle y la importancia del diagnóstico precoz para frenar la enfermedad. Hay muchos tipos de cáncer de piel, pero más del 90 por ciento se agrupan en cáncer cutáneo no melanoma, y el melanoma, el más agresivo pero menos frecuente comparado con los anteriores, y además si se diagnostica en fases precoces la curación es superior al 95 por ciento. No obstante, si el tumor ha crecido de forma significativa existe mayor riesgo de metástasis. La incidencia en España del cáncer cutáneo no melanoma se estima que es siete veces superior a la del melanoma, que es actualmente de unos diez casos por cada 100.000 habitantes.
Fuente: Ine.es
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  La incidencia del cáncer de piel ha aumentado un 50% en 10 años La media de edad de los afectados se sitúa entre los 50 y los 65 años y suelen ser personas que durante su infancia y adolescencia no se protegieron bien. Los expertos recuerdan que los riesgos de una exposición solar excesiva no sólo existen en verano y que la práctica de deportes como el montañismo o el esquí es un riesgo y aconsejan a los practicantes protegerse del sol. La proliferación de casos tiene su explicación en el aumento de personas que toman el sol para conseguir estar bronceadas y en el número de personas que practican deportes de montaña o nieve. Los principales perjuicios de una exposición excesiva al sol van desde el envejecimiento prematuro de la piel, con la aparición precoz de arrugas y manchas, hasta el agravamiento de determinadas enfermedades fotosensibles, como el lupus, daños crónicos en la piel o lesiones premalignas o cánceres cutáneos.
Fuente: EFE
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  El carcinoma basocelular es el cáncer de piel más frecuente, con una incidencia 10 veces mayor que el melanoma En contra de lo que muchos ciudadanos podrían pensar, el cáncer de piel más frecuente no es el melanoma sino el carcinoma basocelular, que representa más del 80 por ciento de estos tumores y que, al ser de crecimiento lento, puede pasar "inadvertido" durante tres a cuatro años en muchos pacientes. Pero pese a esta elevada incidencia, la mayoría de casos se logran curar "de forma definitiva" con métodos sencillos, generalmente cirugía, aunque en algunos casos puede ser necesario usar radioterapia. La clave, según reconoce Sanmartín, es el momento del diagnóstico. "Es un tumor de crecimiento lento, que hace que el paciente no tenga conciencia de que esa pequeña herida que les ha salido y no se cura es un tumor maligno. Y a veces tardan varios años en acudir al médico", explica Sanmartín.
Fuente: Europa Press
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De hecho, la incidencia de estos tumores es hasta diez veces mayor que la del melanoma, ya que estos sólo representan el 8 por ciento de todos los tumores de piel que se detectan en España, mientras que el carcinoma basocelular representa más del 80 por ciento, y se estima que cada año se detectan unos 1,5 millones de casos. Además, este experto reconoce que, pese a ser especialmente frecuentes a partir de los 55 años, cada vez se están viendo más pacientes por debajo de los 50 años, ya que su aparición está directamente relacionada con la exposición solar.
  La mortalidad por cáncer de piel es igual que la de muertes en la carretera. La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de publicar un estudio en el que se alerta del peligro que supone la exposición de la piel sin proteger al sol. Más de 65.000 personas, menores de 59 años, mueren cada año a causa del cáncer de piel y en España cada año se detectan 5.000 nuevos casos, de los cuales 1 de cada 5 fallece. Una cifra igual que la de muertes en coche: "El índice de mortalidad por cáncer de piel está en el mismo nivel que de carreteras, 1128 casos". Los casos de cáncer de piel detectados son provocados, en su gran mayoría, por una excesiva exposición solar, por eso es muy recomendado el uso de cremas solares para la piel, a pesar que un 98% de la población se los aplica, sobre todo en la época estival. Pero ¿somos realmente conscientes de los efectos que tiene el sol sobre nuestra piel? Desde los años 90, hemos ido tomando conciencia de lo importante que es cuidar nuestra piel frente al sol. Todos estamos acostumbrados a aplicarnos la crema solar cuando vamos a la playa o a la piscina, básicamente porque es la época en la que más riesgos tiene la exposición a los rayos UVA, pero esos rayos también están presentes durante el resto del año. Los líderes en protección solar mundial consideran que tienen como deber el reducir esas cifras, por eso recomiendan el uso de los protectores solares durante el resto del año. A pesar de que se alerta a la población de los riesgos que supone la exposición solar solo un 24% de la población acude a las revisiones. El índice de mortalidad de cáncer de piel es casi el mismo que el índice de mortalidad en carreteras, por eso es muy importante cuidar nuestra piel con el uso productos homologados por la Comisión Europea y que acepten la Normativa Americana de la FDA, instituciones encargadas de realizar controles de calidad.
Fuente: Europa Press
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  Los dermatólogos advierten del tipo más agresivo de cáncer de piel. Los dermatólogos han dado la voz de alarma por una forma agresiva de cáncer de piel que aparece como un grano, pero tiene una mortalidad seis veces mayor que cualquier otro melanoma. Los médicos a menudo lo confunden con una forma inofensiva de la enfermedad, pero causa el 43% de las muertes por melanoma. El melanoma nodular es particularmente agresivo y tiene que ser diagnosticado en un máximo de tres meses después de su aparición, ha explicado el profesor John Kelly en el encuentro científico anual del Colegio de dermatólogos de Australia. Este tipo de cáncer de piel es responsable solo del 15 % de los casos de melanoma, pero su mortalidad es del 43%, según ha publicado el periódico online The Australian. Los médicos, por lo general, se equivocan en el diagnóstico y no identifican correctamente el melanoma nodular, una variante agresiva del cáncer de piel que mata a 550 personas en Australia cada año. Por lo general, aparece en la piel como un nódulo de color rojo en lugar de un feo lunar oscuro, lo que lleva a los médicos a confundirla con formas relativamente inofensivas de cáncer de piel o incluso un grano. Es frecuente que le digan al paciente que no tiene de qué preocuparse, pero este es agresivo y necesita ser eliminado en un máximo de tres meses, advirtió el profesor Kelly. El retraso en el diagnóstico de este tipo de cáncer de piel tienen seis veces más probabilidades de morir que con otros tipos de melanomas.  "Si permanece desde hace más de un mes y se hace más grande y más grande, necesita la eliminación urgente", explicó el especialista. El experto, también negó querer crear una alarma injustificada por cada nódulo rojo que alguien tenga en la piel.  "Uno que haya permanecido sin crecimiento e invariable durante más de un año no es una preocupación. Algo que haya estado solo unos días o una semana probablemente tampoco lo sea".
Fuente: Telecinco
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  El cáncer de piel ha aumentado un 38 % en cuatro años en España. El cáncer de piel ha aumentado en un 38 % en cuatro años en España y ya afecta a 160.000 personas, cifra que se triplica cada diez años, según ha informado la Academia Española de Dermatología y Venereología.  En la mayoría de los casos el melanoma aparece como un pequeño bulto o herida que no cicatriza y, en algunos casos, como una mancha rosada que se descama y se asemeja a un eccema.  Insuficiente protección solar Las zonas del cuerpo en las que acostumbra a aparecer el melanoma son en el tronco de los hombres (50 %) y en las extremidades y tronco de las mujeres (30 %), aunque algunas veces ha aparecido detrás de las orejas o en la planta de los pies, asegura la AEDV.
Fuente: EFE
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  Cómo alimentarse para proteger su piel del sol (y plantar cara al cáncer): El sol está en el origen de grandes beneficios para el organismo, pero también de grandes estragos.  Las cremas protectoras no son suficiente por lo tanto hay que saber cual es la alimentación más recomendable cuando se va a estar expuesto al sol. El papel de los carotenoides La clave que debe marcar su alimentación cuando va a estar expuesto al sol es que haya abundancia de carotenoides. Se trata de una amplia familia de pigmentos que fabrican los vegetales, los hongos, las algas y determinadas bacterias. Son responsables de la coloración amarilla y rojiza presente en numerosas frutas y verduras. Sin ellos, las zanahorias, los tomates, el melón, la calabaza, la sandía y los pimientos tendrían un tono descolorido y grisáceo. En las verduras de color verde oscuro (brécol o espinacas) y, por lo general, en las hojas verdes de las plantas, el color de los carotenoides queda oculto por la clorofila. En otoño, la clorofila se degrada y revela entonces toda la paleta de colores de estos pigmentos, del amarillo/anaranjado al rojo/morado. En las plantas, los carotenoides tienen dos funciones esenciales:  ·	Les permiten llevar a cabo la fotosíntesis, un proceso por el cual la energía solar se transforma en energía química (favorecen un uso máximo de la luz). ·	Las protegen de los efectos negativos de los radicales libres inducidos por una exposición prolongada a la luz solar. Sin esta protección, las plantas se quemarían nada más salir el sol.  En la naturaleza se han identificado más de 600 carotenoides. En la alimentación humana se consumen con relativa frecuencia unos cincuenta de ellos. El beta-caroteno, el alfa-caroteno, el licopeno, la criptoxantina, la zeaxantina y la luteína son los carotenoides más corrientes en nuestra alimentación. ¿Para qué nos sirven los carotenoides? Para empezar, algunos de ellos, como los beta-carotenos, son precursores de la vitamina A, una vitamina indispensable para el organismo, ya que éste no puede sintetizarla. Los carotenoides son unos valiosos aliados que nos ayudan a protegernos de la luz solar. Intervienen allí donde más los necesitamos, en primera línea frente a los dañinos rayos UV: en la piel y en los ojos. Varios estudios han demostrado que los carotenoides disminuyen los efectos agresivos del sol en la piel, pues bloquean parcialmente los radicales libres derivados de la radiación ultravioleta, retardando la aparición de las quemaduras solares y haciendo que su intensidad sea más débil. Además, los rayos ultravioleta debilitan la inmunidad de la piel, pero no así cuando los carotenoides están presentes en gran cantidad, pues refuerzan de manera localizada la respuesta inmunitaria (en concreto, manteniendo los índices de células de Langerhans en la epidermis).  ¿Dónde encontrar los carotenoides?  Tome nota de los principales carotenoides y de los alimentos que los contienen: ·	Beta-caroteno: Zanahoria, verduras de hoja de color verde oscuro (acelga, berza, espinacas...), verduras crucíferas (col, brócoli, nabos...) y guisantes. ·	Alfa-caroteno: Zanahoria y calabaza. ·	Beta-criptoxantina: Pimiento rojo, papaya, naranja, mango y melón. ·	Licopeno: Tomate, guayaba, melón y pomelo rosa. ·	Luteína y zeaxantina: Espinacas, calabaza, brócoli y otras verduras crucíferas. Tenga en cuenta (y esta es la razón por la creo que este texto de hoy será también interesante para quienes hoy se protegen del frío en lugar de hacerlo del sol) que los efectos protectores de los carotenoides aparecen tras varias semanas. Por lo tanto, es aconsejable seguir una dieta rica en frutas y verduras un mes antes de iniciar la exposición solar, y mantenerla durante todo el periodo de exposición. Los carotenoides se absorben mejor en presencia de ácidos grasos, por lo que conviene acompañar las verduras de un chorrito de aceite de oliva. También puede complementar la alimentación con un comprimido diario que asocie carotenoides y vitaminas antioxidantes, puesto que ambos actúan de manera sinérgica. Pero ¡cuidado!: en dosis demasiado elevadas (de unos 20 g al día), los carotenoides pueden ejercer el efecto contrario y acentuar los estragos ocasionados por el sol.Recuerde que una buena alimentación le permitirá proteger su organismo frente al sol desde dentro.  ¿Es suficiente...? Pero la alimentación no basta cuando estamos hablando de la fuerza del "astro rey" y de una realidad: los carcinomas, que representan el 90% de los cánceres de piel, suelen tener su origen en la exposición al sol. Así que habrá que hacer todo lo que esté en sus manos para evitarlos. Por eso nos ha parecido imprescindible dedicar un número especial de Los Dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar a explicar cómo proteger de verdad la piel del sol y plantar cara al cáncer. Le adelanto que la conclusión no es no tomar el sol, puesto que éste es necesario para sintetizar la vitamina D, imprescindible para el organismo. En este número especial sobre el sol aprenderá:  ·	Cómo afecta cada tipo de radiación ultravioleta a la piel y a protegerse de ellas. ·	A identificar los tipos principales de cáncer de piel y saber si usted (por su genética o sus hábitos) está entre los grupos de riesgo. ·	A identificar precozmente los signos externos del cáncer para no perder ni un segundo antes de acudir al médico.  ·	A leer las etiquetas de las cremas solares para evitar filtros químicos claramente desaconsejables. ·	Las pautas esenciales para exponerse al sol sin peligro.  ·	Y, por supuesto, más pautas de alimentación para alimentarse de forma que su propio organismo se autoproteja.
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