La mayoría de las veces no hay un claro factor de riesgo, aunque durante mucho tiempo se ha pensado que podía tener relación con alguna infección viral por “virus lentos”. La mayoría de las personas con linfoma no Hodgkin no tiene factores de riesgo que se puedan cambiar, por lo que no existe forma de proteger a las personas contra estos linfomas. Hasta el momento, la mejor manera para reducir el riesgo de linfoma no Hodgkin es tratar de prevenir los factores de riesgo conocidos, tal como deficiencia inmunológica.
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¿Qué es? Un linfoma es una proliferación maligna de linfocitos (células defensivas del sistema inmunitario), generalmente dentro de los nódulos o ganglios linfáticos, pero que a veces afecta también a otros tejidos como el hígado y el bazo. Dicho de otra forma, es un cáncer que se inicia en el tejido linfático. Durante el desarrollo de esta enfermedad se produce una merma en el funcionamiento del sistema inmunitario (las células encargadas de la defensa del organismo) que puede ser más severa cuanto más se haya diseminado la enfermedad. Además, si la médula ósea se ha visto afectada pueden producirse anemia u otros cambios en las células de la sangre.            Síntomas de Linfoma Por regla general los linfomas se presentan como ganglios linfáticos aumentados de tamaño, que cuando aparecen en zonas accesibles como el cuello, las axilas o la ingle se pueden palpar evidenciando su tamaño aumentado.  En otras ocasiones los ganglios afectados están muy internos (abdomen, mediastino...) y pueden pasar desapercibidos por lo que el diagnóstico es más difícil y sólo se consigue cuando aparecen otros síntomas (fiebre, pérdida importante de peso...) que obligan a realizar estudios más exhaustivos. Los síntomas pueden abarcar cualquiera de los siguientes: ·	Fatiga <http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/003088.htm> ·	Fiebre y escalofríos intermitentes ·	Prurito inexplicable en todo el cuerpo ·	Inapetencia ·	Sudores fríos excesivos ·	Inflamación indolora de los ganglios linfáticos del cuello, las axilas o la ingle (ganglios linfáticos inflamados <http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/003097.htm>) ·	Pérdida de peso inexplicable Otros síntomas que pueden ocurrir con esta enfermedad son: ·	Tos, dolores en el pecho o problemas respiratorios si hay inflamación de los ganglios linfáticos en el tórax ·	Sudoración excesiva ·	Dolor o sensación de llenura por debajo de las costillas debido a la inflamación del hígado o el bazo ·	Dolor en los ganglios linfáticos después de tomar alcohol Piel enrojecida y caliente Tipos de Linfoma Existen dos tipos principales de linfoma. El linfoma de Hodgkin o enfermedad de Hodgkin. Todos los demás tipos de linfoma se denominan linfomas no Hodgkin. Una vez determinado el tipo de linfoma, éste se clasifica según su pronóstico (probabilidad de recuperación) por grados: bajo, intermedio y alto. Sin embargo, un sistema más nuevo, denominado sistema REAL, divide los tipos de linfoma de acuerdo con su comportamiento clínico en tres categorías: indolente, agresivo y altamente agresivo: ·	Los linfomas indolentes tienden a crecer de forma lenta. Aun sin ningún tratamiento, los pacientes con este tipo de linfoma con frecuencia viven muchos años sin presentar problemas a causa de la enfermedad. Para algunos de estos pacientes, no se recomienda ningún tratamiento hasta que se desarrollen síntomas  ·	Los linfomas agresivos y altamente agresivos crecen más rápidamente. Sin tratamiento, la esperanza de vida de estos pacientes es de semanas o meses. Afortunadamente, la mayoría de los linfomas agresivos y altamente agresivos responden bien a la quimioterapia y muchos de ellos se curan.  Tratamiento Actualmente la base del tratamiento de los linfomas son la quimioterapia y la radioterapia aunque están apareciendo otras modalidades terapéuticas prometedoras. Es muy importante realizar un diagnóstico preciso y un buen estudio de extensión de la enfermedad, que nos permitan tener todos los datos necesarios para decidir el tratamiento más adecuado.
 ¿Cómo comprobar los ganglios linfáticos?
El sistema linfático está formado por pequeñas glándulas redondas, o nodos, compuestos por tejido linfático. Los ganglios linfáticos son críticos para la respuesta inmune del cuerpo y comúnmente se hinchan en reacción a las infecciones u otras causas. Si lo hace de la manera correcta, es posible que pueda sentirlos y comprobarlos. Paso 1: Verificación de los ganglios linfáticos.  Lo primero es conocer dónde se encuentran los ganglios linfáticos. Usted tiene la mayor concentración de ganglios en el cuello, alrededor de la clavícula, en las axilas y en la ingle. Estos se encuentran en grupos y son del tamaño de una habichuela. -	Mantenga unidos 3 de sus dedos, usando las yemas para presionar ligeramente las diferentes áreas de la superficie donde se localizan los ganglios linfáticos. -	Presione los dedos contra su antebrazo y hacia unos centímetros debajo de las axilas. Los ganglios linfáticos en esta área se encuentran hacia la parte inferior de la axila, cerca de la caja torácica. -	Presione con suavidad. ¿Nota algo que se siente fuera de lugar? Si siente un bulto acompañado de sensibilidad, puede tener un ganglio linfático inflamado. -	Repita este ejercicio bajo su otra axila con la mano opuesta. -	También compruebe los ganglios linfáticos en el cuello y la clavícula. Utilice los 3 primeros dedos de cada mano en el círculo detrás de las orejas, debajo de cada lado de su cuello y debajo de la línea de la mandíbula, siempre buscando pequeños bultos acompañados de dolor. -	Otro lugar donde puede examinarse es en el pliegue donde el muslo se une la pelvis. Presione sus dedos en el pliegue y trate de sentir la grasa, el músculo y el hueso. Si siente un bulto ya sabe que puede tratarse de un ganglio linfático inflamado.  Paso 2: Saber cuándo ver a un médico.  A veces, los ganglios linfáticos se inflaman en reacción a una alergia, volviendo a la normalidad en pocos días, pero si permanecen hinchados durante varios días, es importante consultar a un médico para determinar la causa. Si se experimenta inflamación en los ganglios y va acompañada de cualquiera de estos síntomas, consulte a un médico de inmediato: ·	Pérdida de peso inexplicable ·	Sudores nocturnos ·	Fiebre persistente ·	Dificultad para tragar o respirar
 ¿Cómo se detecta el cáncer en los ganglios linfáticos? Los ganglios linfáticos normales son pequeños y por lo tanto pueden ser difíciles de encontrar, pero cuando hay una infección, inflamación o cáncer, estos nodos aumentan de tamaño. Los que se ubican más cerca de la superficie del cuerpo a menudo se vuelven tan grandes que pueden sentirse si tocamos con los dedos. En casos en que un ganglio linfático sólo tiene pocas células cancerosas, todo puede verse y sentirse normal. Entonces, el médico debe detectar el cáncer mediante la eliminación parcial o total del ganglio. La eliminación de un ganglio linfático se conoce como biopsia. Cuando un cirujano opera para eliminar un cáncer primario, se pueden eliminar también uno o más de los ganglios cercanos. A esto se le conoce como muestreo de ganglios linfáticos o disección. Los médicos también pueden tomar muestras utilizando agujas. Por lo general, esto se hace en los ganglios linfáticos que se han agrandado. El tejido que se extrae es examinado bajo el microscopio por un patólogo para determinar si hay células cancerosas. Bajo el microscopio, las células cancerosas en los ganglios se asemejan a las células del tumor primario. Por ejemplo, cuando el cáncer de mama se disemina a los ganglios linfáticos, las células lucen como las células de este tipo de cáncer. Los médicos también pueden utilizar las exploraciones o pruebas de imagen para identificar ganglios linfáticos alrededor de un cáncer. A menudo, se asume que los ganglios linfáticos que se encuentran cerca de un tumor también están afectados.
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