Con detección temprana y tratamiento adecuado, el porcentaje de curación del carcinoma basocelular y del carcinoma de células escamosas es alrededor del 95%. Cuando el melanoma se detecta antes que se extienda,  también tiene un alto porcentaje de curación. Los exámenes regulares de piel ayudan a diagnosticar el cáncer de la piel en forma temprana, cuando es más tratable. El sol constituye el principal factor de riesgo para desarrollar un melanoma, por lo que es recomendable tomar una serie de medidas básicas a la hora de exponerse a los rayos solares. Las personas con melanoma deben seguir con especial atención las normas generales para protegerse de la radiación, ya que corren un mayor riesgo de desarrollar nuevos tumores.
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¿Qué es? El melanoma es un tipo de cáncer de piel que aparece cuando las células llamadas melanocitos se convierten en malignas. Estas células elaboran un pigmento llamado melanina, responsable del color de la piel, del pelo y del iris de los ojos. Esta funciona como un fotoprotector evitando que la radiación solar dañe las estructuras o los tejidos del cuerpo. Cuando la piel se expone al sol, los melanocitos producen más melanina como defensa contra la acción de los rayos ultravioleta. Los lunares o pecas aparecen cuando los melanocitos crecen en grupo.  Una persona suele tener entre 10 y 40 y, científicamente, se llaman nevus. Estos se clasifican en dos grupos: nevus congénitos, que pueden ser de nacimiento o aparecer con los años; y nevus adquiridos, que se desarrollan a partir del año de nacimiento y pueden ser típicos o atípicos.       Causas Aunque son diversos los factores que lo provocan, parece ser determinante haber tomado en exceso el sol durante la infancia, aunque puede aparecer en personas de todas las edades. Se localiza en todo el cuerpo, y se manifiesta por nuevos lunares o pecas que cambian de tamaño y aspecto. Hay una serie de factores que aumentan el riesgo de padecer un melanoma: ·	Tener la piel o el pelo claro  ·	Presencia de nevus atípicos.  ·	Presencia de nevus en una cantidad superior a 40.  ·	Presencia de nevus congénitos.  ·	Tener antecedentes familiares de nevus atípicos, de melanoma o de ambas cosas.  ·	Haber sufrido una o más quemaduras severas por el sol, especialmente si se han producido en la infancia, pues el efecto de la irradiación solar es acumulativo.  Haber estado expuesto muchas horas a rayos ultravioleta (sol, UVB, UVA) aunque tenga la piel totalmente bronceada.  Síntomas del Melanoma ·	Aunque el melanoma puede aparecer a cualquier edad y cada vez se diagnostica más en jóvenes, la mayor frecuencia se da entre los 40 y 50 años. ·	Se da con más frecuencia en mujeres que en hombres.  ·	Las profesiones realizadas a la intemperie y los deportes al aire libre también son un factor de riesgo.  ·	Las personas con una piel muy sensible que siempre se queman y nunca se broncean en su primera exposición constituyen un grupo de riesgo.  ·	Las personas que en algún momento de su vida se han visto afectadas por un melanoma corren el riesgo de recaer o de desarrollar nuevos melanomas. Por este motivo es muy importante el seguimiento médico y el mantenimiento de medidas de prevención.   Tipos de Melanomas El melanoma, que presenta formas, volúmenes y colores variables, puede desarrollarse en cualquier superficie de la piel. En los hombres aparece generalmente en el tronco, desde la espalda hasta la cadera, en la cabeza o en el cuello. En cambio, en las mujeres se desarrolla principalmente en las piernas o en el tronco. Existen varios tipos de melanoma:  ·  Lentigo maligno: Afecta a las áreas de la piel que se han visto expuestas durante largo tiempo al sol. Se localiza en la cara, la cabeza y el cuello ·  De extensión superficial: Aparece en cualquier zona de la piel, aunque en los hombres se localiza más en el tronco, y en las mujeres, más en las piernas. Constituye el 50 por ciento de todos los melanomas y aparece entre los 40 y 50 años. Es una mancha superficial con borde irregular.  ·  Acral: Afecta a las plantas de los pies y, en menor grado, a las palmas de las manos, los dedos, los genitales y la boca.  ·  Nodular: Se localiza en cualquier zona de la piel, sangra a menudo y está elevado sobre la piel.   Diagnóstico Cuando se sospecha la presencia de un melanoma, se realiza una biopsia, se examinará el tejido al para determinar si el tumor corresponde a un melanoma.  El sistema ABCD es también una guía útil para identificar manchas en la piel que deberían ser consultadas por el médico: A. Asimetría: Las lesiones de melanoma suelen ser de forma irregular; los lunares benignos -no cancerosos- suelen ser redondeados. B. Borde: Estas afecciones tienen a menudo bordes desiguales o irregulares; los lunares benignos tienen bordes lisos. C. Color: Las lesiones presentan muchas sombras de marrón o negro; en los lunares benignos se aprecia una única mancha marrón. D. Diámetro: Normalmente tienen más de 6 mm de diámetro. Los lunares que no son peligrosos suelen medir menos. Tratamientos El tratamiento del melanoma depende del tipo y del estadio del tumor, así como de otros factores como el estado de salud y la edad del paciente. Existen cuatro tipos de tratamiento que pueden utilizarse de forma combinada:  - Cirugía: Es el tratamiento más común y consiste en la total extirpación del tumor junto a una parte del tejido sano que hay a su alrededor. - Quimioterapia. Consiste en la administración de fármacos anticancerígenos.  - Inmunoterapia. También llamada bioterapia, consiste en aumentar las defensas naturales del cuerpo ante la enfermedad.  - Radioterapia. Se trata del uso de radiación de alta intensidad para destruir las células cancerígenas y detener su crecimiento. El tratamiento es local, lo cual significa que sólo afecta a las células de una zona determinada.
El tratamiento y la detección temprana son clave para sobrevivir al melanoma. Es de gran ayuda obtener asistencia de otra persona para realizar autoexámenes de piel. Familiarícese con su piel y su propio patrón de lunares, pecas, y manchas de nacimiento. Asegúrese de examinar su cuerpo entero cada mes o cada dos meses. Usted debe consultar a un dermatólogo inmediatamente si nota algún cambio.

Autoexámenes Periódicos

Examine su cuerpo al frente y atrás con un espejo, y luego al lado derecho e izquierdo con los brazos  levantados.
Doble sus codos, mire cuidadosamente sus antebrazos, detrás de los brazos y las palmas de las manos.
Mire atrás de las piernas y los pies, incluyendo las plantas de los pies y los espacios entre los dedos.
Examine la parte de atrás del cuello y el cuero cabelludo con un espejo de mano. Separe el cabello y levántelo para examinar bien.
Por último, examine la espalda y las nalgas con un espejo de mano.

Detección Temprana

Con la detección temprana y el tratamiento adecuado, el porcentaje de curación del carcinoma basocelular y del carcinoma de células escamosas es de alrededor del 95%. Cuando el melanoma se detecta antes que se extienda,  también tiene un alto porcentaje de curación. Los exámenes regulares de piel ayudan a diagnosticar el cáncer de la piel en forma temprana, cuando es más tratable. Si durante el examen de la piel, el dermatólogo ve una lesión que podría ser cáncer de la piel, el dermatólogo removerá esta lesión (o una parte de ella) para que pueda examinarla con un microscopio. Este procedimiento se llama biopsia. Un dermatólogo puede realizar este procedimiento en forma segura y rápida durante una visita al consultorio. Si la biopsia confirma que la lesión sospechosa es cáncer de la piel, más tratamiento puede ser necesario. Cuando se detecta en forma temprana y se remueve el crecimiento completamente, a veces no se necesita otro tratamiento. Si es necesario realizar otros tratamientos, el dermatólogo podrá elegir entre una variedad de tratamientos médicos y quirúrgicos para el cáncer de piel. El tratamiento varía dependiendo del tipo de cáncer de piel, el tamaño, dónde se encuentra el cáncer de la piel y las necesidades del paciente.
  Dos proteínas esconden el secreto del cáncer de piel. El carcinoma de células escamosas es uno de los cánceres de piel más frecuentes en todo el mundo. Es fácilmente tratable y rara vez llega a ser mortal, pero en ocasiones alcanza estados muy desarrollados, lo que dificulta su tratamiento.  Una investigación liderada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha comprobado que dos oncoproteínas, la Vav2 y la Vav3 controlan parte del desarrollo de uno de los cánceres de piel más frecuentes, el carcinoma de células escamosas. El hallazgo podría servir para crear dianas farmacológicas contra este tipo de tumores y contra otras enfermedades de la piel como la psoriasis.
Fuente: muyinteresante.es
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